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Hola

Hola!

Con los años he entendido que el cambio es lo único constante en el mundo. Nada permanece exactamente igual, y quizás por eso hoy valoro más la forma en que uno aprende a adaptarse, a crecer, y a seguir adelante sin perder lo esencial de quien es.

Hoy no escribo desde la necesidad de escapar. Escribo desde un lugar más tranquilo, donde puedo reconocer mi historia sin que me pese; donde lo que viví ya no me arrastra, sino que me sostiene de alguna forma que antes no entendía.

En este momento mi vida se mueve entre rutinas que ya se han vuelto parte de mí. Me levanto temprano, alrededor de las 5:30 de la mañana, y empiezo días que se repiten en estructura, pero que ya no se sienten vacíos como antes.

Voy al trabajo, el lugar que no sabía que me necesitaba y que encontré por casualidad… y que hoy forma una parte importante de mi vida, donde me siento comprometido y a gusto con lo que hago, incluso con los retos que implica.

Entre todo eso, también encuentro espacios pequeños que me pertenecen. He ido reencontrando personas en mi camino, amigos que vuelven a formar parte de mi vida, y eso también ha traído una sensación distinta… más humana, más real.

Por motivos de trabajo no siempre puedo estar con mis hijos entre semana, pero seguimos conectados cada día. Y aunque la distancia exista, la presencia no se pierde del todo cuando hay intención de mantenerse cerca.

Los fines de semana los vivo de otra manera. Dedico tiempo a mi servicio como catequista, y sí, he cambiado al punto de ahora transmitir mi fe, algo que para mí tiene un significado profundo, porque es una forma de dar… de conectar con algo más grande que mi propia existencia.

También intento compartir con mi familia, aunque muchas veces el tiempo no alcanza y toca resolver cosas en el momento, como suele pasar en la vida real.

En mis espacios libres, entre semana, me refugio en cosas simples que han estado conmigo por años. Veo anime —algo que forma parte de mi historia desde hace mucho tiempo—, veo contenido, aprendo ajedrez, y tomo clases de alemán.

Son pequeñas cosas, pero que también ayudan a mantener la mente activa y el tiempo con sentido.

Y hay cosas que aún estoy trabajando… cosas tan simples como sentarme a ver una película completa sin distraerme, o aprender a estar más presente con mis hijos incluso a la distancia. También estoy en un momento donde busco acercarme más a Dios, orar más, y entender mejor mi lugar en todo esto.

No estoy en un punto final. Tampoco en uno perfecto.

Estoy en medio de un proceso que no siempre se ve desde afuera, pero que internamente se siente más ordenado, más consciente, más tranquilo que antes.

Si en algún momento vuelvo a leer esto, quiero poder reconocer a la persona que era en esta etapa… alguien que aprendió de lo que vivió, que dejó de escapar, y que poco a poco eligió quedarse, entenderse, y vivir desde el presente.

Sigo aquí. 

viernes, 27 de marzo de 2026 | 0 comentarios |

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